Barecito

Micer Mascó 36

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Micer Mascó, esa calle que no termina de ser Alameda, pero tampoco es Facultats aunque tiene un poco de Mestalla.  Anoche, hicimos una incursión ninja en un local que lleva abierto desde septiembre, y que tiene un nombre que ya te dice de qué va (como la revista Lecturas), Barecito. Tal vez algunos lo recordéis como el bar Oasis, el que hacía esquina ahí con sus tragaperras buenas y sus abuelos a tope de solysombras a las nueve de la mañana.
El sitio es más fino de lo que parece, camareros uniformados, y gente tirando a mayor por dentro, no obstante, la carta tiene unos nombres bastante cachondos para los platos y dentro tiene estanterías con libros al más puro estilo ruzafesco.
Entramos, nos sentamos en la mesa y una camarera nos trae las cartas, que están dentro del plástico de unos vinilos, como en La Greta o el Pata Negra, never forget. A mí me tocó uno de Elton John, y me quedé pillado con los platos, “tortilla pobre de mar”, “curioso de cerdo ibérico”, “aquí hay tomate” y otros nombres que invitan a la pregunta y el jugueteo.

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Cierto es que las dos primeras cosas que pedimos se les habían acabado, pero la mujer era muy agradable y nos ofreció alternativas. Acabamos pidiendo la ensaladilla, el hummus de altos vuelos y un par de hamburguesas de bonito.
La ensaladilla te la sirven con una movida plana de pan crujiente por encima a modo de sombrerito, y una especie de mazo de madera para que lo rompas. En la teoría, golpeas con el mazo, el pan se rompe y tu disfrutas de una ensaladilla interactiva; en la práctica, golpeas con un mazo sobre una bola de patata y mayonesa que sale despedida hacia los lados con facilidad, como un bukkake de sabor mediterráneo.
Además lleva atún y todas las movidas que debe llevar una ensaladilla de buena familia.
¿Por qué hummus de altos vuelos? Pues porque lleva alitas de pollo. Te sirven un plato con un fondo de hummus, y por encima lleva champiñón en crudo, rodajitas de rábano, tiras de pimiento rojo y las alitas en tiras. La piel está muy frita y hace un efecto corteza de cerdo interesante.

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Ah, a todo esto, pedimos un par de pinchos de tortilla que vimos por la barra, y bueno, se notaba que estaba hecha de mediodía y le habían pegado un recalentón, pero la señora nos avisó y creo que en sus buenos momentos, esa tortilla podría tener un punto parecido a la del bar Alhambra, con toda la jugosidad por dentro.
Sólo les quedaban dos hamburguesas de bonito, así que dimos un bocadito cada uno. Eran pequeñas pero gruesas y tenían encima una espuma verde, que a mí me pareció piparra, pero a mi colega mostaza. La hamburguesa sería de bonito mezclado con cosas albondigables, tipo huevo y pan rayado o algo así. Estaban okey. Encima de una, había un nacho solitario.
Pedimos ya en plan casa por la ventana, una presa de cerdo, con puré de guisantes y una salsa tipo soja. A mí es que el cerdo con soja me pone a topor, no como las alcachofas pero bastante también. Cada pedazo tenía el tamaño de un solomillete de cerdo, y el fondo invitaba al suque regodeón y twerquero.
Rematamos con dos cocas crujientes de algún tipo de pescado blanco sobre tomate y cebollita. Estaban bien, pero lo de crujiente es publicidad engañosa…es como llamar guapo a Adrien Brody, dices…venga, igual ahí al fondo hay algo, pero sabes que no. Pescadito con tomate siempre es bien aunque no cruja.
Bueno, y postres fuera de carta, un coulant y unos buñuelos de calabaza con chocolate. El coulant del rollo, con peta zetas por encima del helado de vainilla y el centro como debe estar el centro de un coulant, fundido y cremosón; además el chocolate era más amargo de lo normal.
Estaba yo ahí en pleno saboreo cuando una de las chicas de la mesa orgasmiza con un buñuelo. Al partirlos me doy cuen de que el centro es completamente naranja, no son los clásicos buñuelos de fallas, es como una crema de calabaza con el buñuelo por fuera, con su azuquitar y toda la hostia. Supongo que este postre no lo mantendrán siempre, pero está muy bueno.

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A todo esto, pedimos cervezas y dos botellas de vino, éramos ocho y salimos a 150,70€, lo que significa un poco menos de 19 pavetes por cabeza.
¿Qué te puedo decir del Barecito? Me parece un sitio interesante para la zona en la que está, me parece acogedor, me parece que tiene algún plato chulo, aunque los vinos son caretes, y que en conjunto es muy aceptable.
Antiguamente tal vez había sido un a tope de okey, pero estamos poniéndonos exquisitos con estas mierdas y yo creo que con un okey alto, emotivo pero algo manido, como julia Roberts, van bien. En tripadvisor ponen que es el sexto mejor de valencia, yo te digo que si eso ya tal.
Pero echadle un ojo, se puede volver.
Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?