Barceilan

Carrer de la Llosa de Ranes, 3

Trasteaba yo el otro día por internet, a ver si encontraba algo comestible, que estuviera bien y por cerca de casa. Resulta que por la calle Yecla, hay un sitio que se llama Barceilan, y que se especializa en comida de Sri Lanka. Eso me llamó la atención, porque es como muy concreto (no es asiático ni indio, es JUSTO de Sri Lanka), y luego porque no tengo ni idea de lo que se come allí, me das empanadillas de cojón de tortuga y me dices que es lo típico y me lo creo.
Ansioso de emociones fuertes, quedo con mis colegas en la puerta, y la primera impresión me recuerda un poco al Kaña Makan, pequeñito por dentro, terraza, pizarra con los platos escritos y un poco aspecto de bar. Pedimos unos dobles (de Turia, muy bien, muy de puta madre) y las cartas. La camarera nos dice que es su primer día y que no sabe por dónde le pega el aire, que no tienen carta y que los platos están en la pizarra. Me levanto, chequeo la pizarra y cuando vuelve a traernos los dobles, empiezo a pedir.
– Pues queremos el pescado frito picante …
– Es que de eso no tenemos, el cocinero hoy solo ha hecho cuatro platos.
Mirada en silencio con sonido de grillos. Me cago en mi vida, pues tráeme los cuatro platos y esconde la pizarra. Lo que ese crack del marketing había preparado para esa noche era un curry de cerdo, unas berenjenas, unos fideos con gambas y una especie de croquetas. Todo srilankés y todo hecho al momento. En la pizarra decorativa, además, había platos como hamburguesa cajún, o bravas con salsa Sri Lanka.

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Llegan las croquetas. Eran como de patata con carne picada dentro, con crujiente rebozado de croqueta standar. Al lado nos dejaron una salsita roja picante, que fue el hit de la noche, porque al principio sabe un poco como a vinagre, pero luego el picor sube, y el hijoputa se queda ahí, no se va, es un picor perenne. De hecho, uno de mis colegas le pegó cucharada sin querer y estuvo toda la cena como Tony Leblanc en Torrente. Las croquetas de puta madre, muy ricas, a pavete y medio.
Luego nos traen los fideos con gambas, “String hoppers”. No había probado nunca una combinación así, estamos hablando de fideos de arroz finos, de los del chino, con gambas, garbanzos, cebolla y lo que parecía judía verde cortada en juliana. También tenía un punto picante, pero muy sabroso, y la ración era abundante, pedidlos si vais por allí. Acto seguido, aparece la camarera con el curry de cerdo. Lo traen en dos boles, uno con la carne y la salsa, y otro con arroz. El arroz, digo yo que hay que mezclarlo, porque lo probé solo y era más soso que emborracharse con Shandy. Clavados en el arroz, había unos supernachos de pan de gamba, como para hacer cucharita con el curry.

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Otro dato así interesante es que hay muchos platos de comida asiática donde parece que el cilantro lo regalen. A veces me imagino toda la zona del sur de Asia como un gigantesco campo de cilantro, en el que los niños corren y juegan, y se regalan ramos de cilantro por San valentín, y los equipos de natación sincronizada se sumergen en gigantescas piscinas de cilantro. Todo esto para deciros que en el curry había bastante cilantro por encima, y que a mí me sabe a jabón. El resto okey.
Como parece ser que en la cocina no iban muy finos, pedimos el hummus, que ya lo tenían hecho. Correcto sin más, con pan de barra normal al lado para untar. Rematamos primer round con unas berenjenas, que realmente no sabría deciros muy bien como estaban hechas. Estaban muy cremosas, parecían confitadas o pochadas con mucho aceite. En cualquier caso era una especie de pisto asiático, con tomate y otras verduras todo muy meloso, y de nuevo con arroz, cilantro y el Bocabit gigante de gamba.
¿Y qué toman en Sri Lanka de postre? Pues ni zorra idea, pero nos sacaron unos trocitos de fruta (manzana o pera) como guisadita en almíbar o algo así, con helado de vainilla y crumble de galleta por abajo. Bueno, pues funcional, yo no soy nada fan de la fruta en general, pero mis colegas parecieron disfrutarlo.

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Bueno…¿qué sacamos en claro? El sitio es como mínimo original, es como una especie de bar, pero sin serlo. La comida la hacen al momento, y sin duda está buena y es una alternativa original. Pero no se si sería el día que fuimos o qué, pero no tenían casi de nada y la camarera iba muy loca con tres mesas.
Digamos que es un sitio para chequear otro día con más calma, o para cenar cerca del Cedro, sin todo el follón que se monta en las terrazas de la plaza. Salimos a 62,30€ con nuestra botellita de vino, así que a 15,75.
Okey si pasas por allí. Os dejo este link a famosos de Sri Lanka que no conoce nadie.
Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?