Bajo Flores

C/ Reverendo Rafael Tramoyeres, 5

963 369 918

Muchachos, ¿conocéis el quiz musical que hacen cada dos miércoles en La Gramola? Pues ganar da mucha hambre. Resulta que en la misma calle, hay tres locales que potencian el argentinismo hasta su top (creo que son del mismo dueño pero no me hagáis mucho caso), un asador, una pizzería y una crepería. En esa manzana los cajeros no dan dinero y los pasos de cebra se cruzan bailando tangos.
La pizzería Bajo Flores tiene cosas guays, hay horno de piedra, por dentro es como muy acogedor, y hay hasta una parte que simula ser una calle. Por otra parte tiene el handicap de todos los restaurantes argentinos, que exceptuando en este caso el churrasco (que está en el asador de al lado) ya te sabes la carta antes de sentarte. Aquí mantenemos empanadas, provolones y dulces de leche, pero añadimos otras cosas.

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La carta tiene entradas, ensaladas y luego una base de pizzas contundente, que además pueden ser pequeñas e individuales, o más tochas y para varios. Nosotros pedimos la tabla de jamón ibérico, los canelones de espinacas y ricotta, y cómo no, el provolone con setas y jamón.
Dos de las tres últimas veces que he pedido esa tabla de jamón, el camarero me ha avisado que no era ibérico, que era de hembra. Esto puede significar que, o bien no tienen ibérico nunca, o bien se acaba enseguida y lo sustituyen siempre por jamón de hembra, en ambos casos hay que tenerlo un poco más planificado.
Bueno, la tabla es guay, cunde y es bastante visual. La sacan con una cesta de pan que incluye como mini panecillos de pizza con tomate y que si están calentitos son velozmente devorados por todo aquel que esté cerca. Cerditabla okey. El provolone es más clásico que el especial de Raphael en nochebuena (en serio, basta ya, dejadle morir en paz), un poco fuerte de aceite y grasa para mi gusto, pero es que es así. Lo sacan con jamón de york a tiras y algunas setitas de estas de mix por encima. Yo la próxima vez tiraré de ensaladas. Los canelones en cambio, a parte del hecho que les ponen bechamel y queso con una hormigonera, tienen su punto. La combinación espinaca-ricotta es siempre triunfante, pero claro, hay que tener en cuenta  pedir poco al principio o que la pizza sea para todos, porque estos entrantes ya llenan como el aperitivo de una boda.

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Las pizzas: éramos seis y pedimos dos. Una muy okey, porque hicimos mitad y mitad, la otra para mí, palmazo.
La que era mitad y mitad, era media cuatro estaciones ( alcachofas DE BOTE, atún, olivas negras y champiñones) y la otra mitad de jamón serrano, rúcula  y no sé qué más. La otra pizza era vegetariana y llevaba encima verduras, pero venía sin queso, así que no tenía demasiada gracia. Ajetes tiernos en una pizza es…beh, para qué te voy a decir nada. La masa es la clásica de pizza argentina, no muy gruesa pero casi rollo pan, que se aguanta horizontal en el aire si levantas la porción.
Luego en plan postre, y tratando de evadir el dulce de leche pedimos tiramisú y tarta de queso con arándanos, que también ya huele un poquito. El tiramisú debería ser cremoso, debería ser una crema de mascarpone, pero en ese caso tenía una textura más parecida a la trufa. La otra tarta bastante estándar. No destacan por los postres.

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El precio en general es muy asequible, bien es cierto que nos empujamos dos botellas de vino, porque como todo el mundo sabe, en Navidad, los elfos de Papá Noel se meten en tu sangre y bloquean el alcohol y el colesterol, así que eres  inmune. 105,30 entre 6, a 17,5 pavetes. Yo creo que es okey, pero si pasas por allí. Está bien pero no tiene el rollazo del Mimmo, por ejemplo.
Goza de amplio aparcamiento.

www.bajoflores.es

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