Aladroc

Ojo cuidao chavalotes, que ayer estuve en Aladroc y me moló de que te cagas. Resulta que los dueños de L´Olegari y La Finestra se han montado una movida de concepto similar pero basada en el pescado. Es como una especie de Taska Lareina pero en Literato Azorín (que es la que no es Sueca ni Cádiz). La carta está escrita en una pizarra sobre la barra y es toda a base de raciones pequeñas de cosas que nadan, con alguna verdura ocasional, a precios muy asequibles. Seguramente la Viosques me dirá que se me gana rápido con tapas baratas y cervezas a un euro, pero nada más lejos que La Coruña.

Os pongo en situación, la camarera (una pelirroja italiana muy maja) nos saca una botella de vino blanco mientras vamos eligiendo. Los cubiertos están en la mesa en un bote, y en la repisa de enfrente hay salsas, aceite, sal y movidas de aliñar.  Pedimos dos alcachofas a la judía, una hamburguesa de atún, una de merluza y alguna tapita más.
Yo me corro vivo con las alcachofas. Esta receta en concreto la había probado antes en Italia, consiste en confitar la alcachofa en un aceite templado, y luego meterla en otro aceite hirviendo a topor, para que el centro quede melosito y la parte de fuera crujiente. Las sirven con una salsita de parmesano, por si quieres dipear. A mi me parecieron sublimes, aunque les faltaba sal. Qué fácil es ganarme siendo alcachofa.
En cuanto a las hamburguesas os diré, que la de atún nos voló la puta cabeza a todos. A priori puede parecer que una hamburguesa de atún es muy poco molante, pero eh, voy a calzarle un Golden Okey como un castillo, con el apoyo de todos los asistentes. No se exactamente lo que lleva porque está picado, pero creo que eso puede darle incluso un halo de misterio interesante y generar leyenda. Además del atún lleva cebolla frita, rúcula y aceitunas. El pan está como muy tierno y la sirven con patatas fritas caseras y una salsita de tomate. Brutal, brutífera, e incluso brutoide. La de merluza también estaba muy buena pero me dio más igual, porque venía detrás de la otra. Como dato curioso llevaba bacon, que es una combinación poco habitual. Pedimos también un par de tartares de salmón. También esto tenía su punto, porque lo normal hubiera sido aguacate y soja, pero en este caso llevaba una base de arroz, creo que integral, y trocitos de manzana. Al lado llevaba tres cagarrutitas de mayonesa de wasabi, acieeerto. Otro dato que os aporto son los precios, que son turbo asequibles. Las alcachofas dos pavos, las hamburguesas siete, nada llega a los diez. Vale que las raciones tampoco son para Obelix, pero nano, mayores que en el Hakari y así pruebas más cosas. A mí me convenció.
Luego pedimos unos gambones al ajillo. Traen unos 5 por ración, con perejil fresco picadito por encima y bañados en el clásico jacuzzi de aceite con ajo y guindilla.
Mantienen la colita puesta, así que cabría incluso la posibilidad de que no fueran congelados. Los traen en unas cazuelitas de barro, con pan tostado por los lados para que te pongas hasta el ojete de sucar aceitazo. A mi me parece que no mojar pan en cualquier cosa al ajillo es de mala educación, pero nivel…no sé…escupirle a la abuela de la novia en una boda, con moco, y siendo la abuela paralítica…o algo. El tema es que hay que sucar. Los gambones bien, pican, pero poco. Para rematar, pedimos unas raciones de fish & chips. Las chips son las mismas que vienen con las hamburguesas, caseras y con piel. En cuanto al fish, hubieron hostias porque un sector de la mesa sostenía que era bacalao, y el otro que era merluza. Al final era merluza y yo estaba en el bando perdedor. De todas formas, es pescado blanco, con un rebozado buñueloso y crujiente que hará las delicias de todos aquellos que se hayan ido de erasmus a Reino Unido. Había más cosas interesantes en la carta, una ensalada de algas y pepino, unas sardinitas, un bacalao con naranja, pero decidimos pasar al postre, y como solo tienen uno, pues más fácil decidir.

Trajeron dos tiramisú (¿cuál es el plural de tiramisú?¿tiramisús?¿tiramisues?) en vaso de chato. Llevaban unos granos de café tostado por encima, y luego lo clásico, cacao, bizcocho en lugar de galleta, esas cosas. Estaban bastante ricos sin pasarse de dulce. ¿A cuánto dices que salimos, Flánagan? a 82,60€, no llegó a 14 miserables pavos. Éramos 6, pedimos 2 botellas de vino y cañas, probamos bastantes cosas y salimos llenos. ¿Sabes lo que significa eso? Significa que estamos ante un nuevo tope de okey como la copa de un pene, y que pienso volver en breve a probar el resto de la carta.
Eso sí, espero que no mueran de éxito y cenar allí no acabe siendo una puta odisea, como en la Finestra, que cada vez que voy parece el primer día de rebajas y da todo el asco.
Creo que los sitios así hacen más falta que el regreso de Mecano. Larga vida al Aladroc.
Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?