Ahuevo

Pues A huevo está bien. No es una cosa que digas…la hossstia, pero vale, funciona.
Está en Cánovas. Si salís mucho a cenar, notaréis ciertas sutilezas entre los locales de Cánovas y los de Ruzafa, aunque están a pocas calles. No sé exactamente lo que es, es como la diferencia entre el acento de Madrid y el de aquí, como si algo vibrara en un sitio extraño. 
Bueno, pues A huevo es un local que por tipo de comida y tal cabría en Ruzafa…pero no, la vibra es Cánovas 100%.
Es un sitio mono, pequeñito, blanco, con la barra a la derecha según entras y una vitrina en la que hay productos frescos y huevazos gigantes que parecen de avestruz. Una parte de la carta, obviamente, va por el tema huevos, otra por las ensaladas, y luego los principales. Es una carta cortita, pero bien estructurada, realmente todo es apetecible a primera vista. 
Al sentarnos pedimos un vinate (los vinos son casi todos de 15 para arriba) y nos sacaron unas olivas. 


Empezamos pidiendo la ensaladilla rusa de arroz con sashimi de atún rojo, sésamo tostado y crujiente de frutos secos. Ya sabéis que ahora la ensaladilla rusa son las bravas del siglo XXI y que no hay lugar que mole sin su versión de la ensaladilla rusa. La ensaladilla sin duda es particular. Mantiene el punto ensaladilla, porque hay verdura y mahonesa que lo amalgama todo, pero el aceite de sésamo le da un toque muy interesante, y que seguramente voy a reproducir en casa. El tema del atún es testimonial, hay tres trocitos como de papel de fumar, y luego lleva por encima unos crujientes de pan (o frutos secos, no sé, no lo pillé mucho) a modo de chimeneas del Titanic, para que hagas la cucharita. Y bueno, lo del arroz también es algo que no había probado nunca. Una de las más originales que he probado últimamente. Por cierto, el otro día descubrí un blog solo de ensaladillas, la mayoría valencianas y también puntuadas en ranking. Echadle un ojo…PRUEBA MI ENSALADILLA
De nuevo interesante el Huevo campero pochado con velouté de foie gras, puré de boniato blanco y pan tostado brioche. Te lo sirven en un cuenco, y digamos que ahí van, por estratos, el puré de boniato blanco (que recuerda a la patata), una cremita marrón, que es la veluoté de foie, y luego el huevo por encima. La gracia del plato es que lleva unos tacos gordotes de pan brioche tostado, que tu, con tu cuchillo justiciero, conviertes en trocitos mas pequeños. Entonces es el momento de romper el huevo, mezclarlo con las cremitas de abajo, y comértelo usando el pan. Muy cerdo, muy rico, Pelín dulce porque el pan, al ser brioche pues pega un poco en dulce. 
Las croquetas están muy buenas, son de pollo y las presentan muy guapamente sobre unos germinados muy campestres, como si fueran huevetes por coger. Rebozado doradito y crujiente, centro meloso. Por cierto, el otro día probé una de las croquetas más de la hostia de mi vida, pero era en un sitio que no entra en el blog, así que me las guardo para un futuro posible “especial croqueta”.

Estéticamente, lo que es acojonante es el tartar de atún. Sabe a lima y cilantro, y no solo lleva calabaza (alternativa muy interesante al mango que le ponen en muchos sitios) sino que viene servida en una puta calabaza. Eso mola. También molan los tentáculos que salen de dentro, como si de un pulpo japonés follador se tratara, pero nada de pulpo, son como unos Bocabits o un pan de gamba crujiente. Encima lleva un huevete de codorniz que al romperse crea una salsa muy rica. Lo único malo la cantidad, entiendo que siendo este tipo de plato tampoco te pueden poner un volquete, pero se queda corto.

Ese fue mi plato favorito, y el siguiente el que me dio más igual. Eran unos cogollos braseados con verduritas, brotes y sepia, o calamar, no recuerdo exactamente. Estaba bueno pero lo vi más común. Además, llevaba una cebolla frita de estas de perrito caliente de horno de los Borrachos que no me hizo mucha gracia. 

De postre nos pedimos un crumble, con fruta de temporada. La fruta venía abajo como en una especie de almíbar y los armaggedones de galleta por encima, crujiendo como tienen que crujir.  Bueno, pues el veredicto sería que es un sitio bien. La cocina es guay, el trato es guay, tiene platos interesantes PERO no es un sitio para ir muchos. Las raciones son pequeñitas y en general poco contundentes. Creo que es un sitio perfecto para ir dos o tres. Como dato que aporto, al final la camarera nos sacó unos M&M’s y una especie de Baileys casero, que se ve que lo hace la abuela del cocinero o algo así, y que realmente estaba muy bueno, muy dulce pero muy bueno. Sabía a café con leche.

Salimos a 60, 50 entre 4, a poco más de 15, reconozco que nos quedamos cortos por culpa nuestra, podríamos haber pedido un par de cosas más. Por ello, démosle un okey alto, y recordemos que goza de amplio aparcamiento.

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