80º

C/ Manuela Malasaña 10 (Madrid)

914 458 351

Xics! Resulta que este domingo no he publicado nada porque me he ido a exportar el comefuerismo a Madrid. Me encontraba yo por Malasaña, haciendo confluir el nanismo con el tronquerío como un tete cualquiera, cuando se me ocurre preguntarle a mi amiga Marta…

-¿Y tu sitio favorito de Madrid cuál es?

-El ochenta grados.

Y bueno, he pensado que si alguno de vosotros algún día tiene que ir a Madrid por curro, o a encontrarse con su padre biológico o algo, pues os puedo recomendar un sitio al que ir. Hay dos 80º, uno en Malasaña y otro en Las Tablas. Lo primero que llama la atención es que la decoración es muy bar del Soho, techos altos, paredes de ladrillo, y bombillas metidas en tarros, Sexo en Nueva York a tope. Lo segundo es la cantidad absurda de gente, pero en plan como si regalaran droga. Tienen una barra para que la gente espere y está petado pero como una caja del Corte Inglés en navidad.

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Dejamos los nombres, nos vamos al bar de enfrente, volvemos, esperamos más, y al cabo de unos 40 minutos nos sientan y nos traen las cartas. El concepto parece ser mucha variedad de miniplatos, a precios entre 3 y 5 euros para que puedas probar un poco de muchas cosas. El sitio se llama así porque lo cocinan todo a 80º, y al no freír es como más sano. Nosotros llegamos ya que nos comíamos a nuestro padre por los pies y pedimos una barbaridad de platos.

Croquetas de boletus, tartar de salmón con aguacate y gazpacho de mango, steak tartare con helado de mostaza, tosta de pato con mayonesa de frambuesas…para empezar. ¿Os habéis fijado que es tartar de salmón y steak tartarE? Es como cuando dices que “Maikel DAGLAS” es el hijo de “Kirk DUGLAS”. Por cierto, tienen una barbaridad que es el dis-tinto de verano, que es un tinto de verano con espuma de limón por encima. Muy glucoso.

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Podría comentar cada plato, pero es que fueron como quince y no me da la vida. Recuerdo por ejemplo la tosta de pato, que llevaba huevas de salmón, la mayonesa de frambuesas que pegaba en cítrico y el pato, que era como una crema como de interior de canelón. Sabía a carne, a pescado, a fruta…era como un rayote de sabores muy curioso y muy llamativo.

También pedimos un mollete (que es un bocata de pan blandito) de secreto ibérico, que venía con miel y un montonazo de especias, muy sabroso también. El bocata de calamares con pan de cristal y vinagreta de tomate seco, el huevo trufado con patatas paja que viene en un vasito, la tarrina de foie, la carrillera…

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Además se ve que en la cocina van sincronizados como marines o algo, porque sacaron TODOS los platos con unos cinco minutos de diferencia entre el primero y el último. De repente te encuentras con la mesa llena de mini deliciosidades y quieres probarlas todas, como cuando Homer se pone a ver la superbowl y se rodea de las patatas y los nachos y va haciendo juego de brazos en el sofá.

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El caso es que todo muy bueno, y en algunos casos hasta sorprendente. Cuando llegamos al postre, nos llamó la atención uno que se llamaba “leche con galletas, no preguntes y pídelo”, así que no preguntamos y lo pedimos. Es un tarro con base de crema de chocolate, espuma de leche y unas galletas María rotas por encima. Durante unos instantes se debatió si merecía estar en el podium de postres absolutos junto a la tarta de chocolate blanco de La Oveja Negra, al final se llegó a la conclusión de que deberían copular y generar un nuevo superpostre mezcla de ambos. También pedimos otro de chocolate con limón pero ese ya tal.

Bueno, éramos 5, cafés y vinos y cervezas y tal… a 20€, que para ser Madrid está como muy bien. Si este sitio estuviera en Valencia iría cada mes, de momento os lo recomiendo si tenéis que ir de público a El Hormiguero o a cantarle a la Puerta de Alcalá o algo así que solo pueda hacerse en la capi.

Goza de amplio aparcamiento, chavalotes.

¿Qué dices, nano?