Caravan Bar

C/ Cádiz 55

963 20 14 33

Tal vez hayáis reparado en un sitio nuevo que han abierto al lado del Microteatre en la calle Cádiz. Yo sí, y como tienen la carta colgada junto a la puerta y me llamaron la atención un par de cosas, fuimos de visita la semana pasada. Creo que el sitio podría resumirse como una especie de bocatería con mucho toque americano, bocatas country tal vez.
Por lo visto los dueños son los mismos que los de Sa Fonda, y como ya habían dominado Cánovas, han prolongado hacia Ruzafa. Por dentro, pues madera, ladrillo visto, botellas iluminadas en la barra, todo muy acogedor. Total, que la oferta es interesante, os comento un poquito. La carta tiene entrantes y ensaladas, bocatas y luego alguna movida suelta por ahí. En los entrantes es donde más se nota el rollo Arizona, pedimos las alitas de pollo, la ensalada César y el Japón Ibérico. Evidentemente el nombre está puesto para llamar la atención. ¿Qué es el Japón ibérico?, os preguntaréis ávidos de saber… Pues es la bastardada mas calórica que me he comido últimamente, la sirven con desfibrilador.

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Son una especie de rulos de carne (en la carta pone ternera pero parece algún tipo de salchicha) rellenos de queso y envueltos en bacon. La única posibilidad de que tuviera más grasa, hubiera sido rebozarlo y echarle Lacasitos. La gracia está en que parecen makis de sushi, de ahí el nombre. La ración son diez. Por cierto, si a pesar de todo os lo pedís, y luego alguien os dice “has cogido kilitos últimamente, ¿eh?” siempre podéis contestar “es que me estoy preparando un papel, me han cogido en una película donde interpreto a tu puta madre” y suele ser bastante efectivo.
De nada.
Bueno, las alitas son relativamente normales, vienen con una salsa de mostaza y una un poco más picante pero que ya tal.
La ensalada en cambio sí que me sorprendió, le han dado una vuelta. No es la clásica ensalada, sino que son unas hojas de lechuga gigantes por un lado, una pechuga cortada en rodajas por otro, bolitas de mozzarella y un bizcocho de parmesano, que no es que sepa mucho a parmesano, pero bueno, está ahí y es original. Por encima chorrete de salsa y crispi de cebolla…ye nano, y a funcionar. Te la sirven en una tabla por aquello del rusticismo, y mira, me ha conquistado.

2

 

Bueno, los bocatas tampoco son los típicos, pedimos uno de atún que se llama Beach Boys, y el hit del lugar, que se llama Cerdos Salvajes. El de atún se me ligó enseguida también, atún rojo con soja, lechuga de mar frita, tomate  y mayonesa de wasabi, ¿qué puede fallar ahí? Está bastante okey, igual mucho pan y poco atún , pero eso ya cada uno. El de cerdo lleva costilla desmigada, patatas, pepinillo y salsa barbacoa. ¿Veis un poquito el rollo este de banjo en el porche del que os hablaba? La verdad es que para haber abierto hace menos de un mes el sitio estaba petado. También es que la ubicación es la hostia, pero si encima lo combinas con una carta un poquito así que tal, pues ya dominas Greyskull.
Espera, que los postres también son de operación bikini.
Nos pedimos un Hommer (incorrectamente escrito con dos m) que es un donut a la plancha, relleno de chocolate. Bueno, en dos palabras a-cojonante, y como es a la plancha es sano. Ya os imagináis a que sabe eso, todos habéis probados los donuts y el helado, realmente si nadie se había atrevido a mezclarlo hasta ahora es un poco porque nadie había tenido las pelotas, porque es una barbaridad, pero mira, un pionero.

3

 

Bueno, con cervezas y vino y tal, salimos a 58,50€, a casi 20 porque éramos tres.
Yo os diría que si vais, reservéis, y que vayáis si os mola el rollete Hollywood pero buscáis una alternativa menos trillada.
Yo diría que es un okey con banjo y mecedora, pero para ir de tanto en tanto por el bien de tu nutricionista.
Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?