La Venganza de Malinche

Acabo de llegar de meterme una panzada mexicana salvaje en La venganza de Malinche. Siento como si me hubiera comido una grúa torre rellena de pisto, pero empecemos por el principio. La mítica A. Camarena quería que la nombrara en esta entrada, me lo dijo cuando fuimos a recogerla a la salida de la cárcel, donde cumplía condena por gordicidio.
– Tíos, la cautividad da mucha hambre, se me antoja un mexicano y he reservado por El Tenedor…¿lleváis un sigarrito?

El caso es que llegamos y bueno, el sitio es realmente mexicano, hay una bandera en la puerta y una representación de la última cena en la que Cristo y los apóstoles son Carlos Santana, el cantante de Maná, Chavela Vargas y demás cuates. El hilo musical, por supuesto Luis Miguel.

Tengamos en cuenta que todo en la carta son combinaciones de carne, queso, frijoles y unas cantidades innobles de hidratos en forma de nachos y tortillas, pero que son bastante golosonas. Pedimos los nachos mini, un centro de cochinita, un atún a la diabla, tamales, y una movida llamada molcajete, por aquello de la rima.

Bueno, los nachos mini son mini por los cojones. Son unos nachos de diez pavos servidos en una cazuela profunda de barro, con quesazo, frijoles, jalapeño del que pica, guacamole, tomate y demás movidas dipeables. Se supone que son caseros, yo los noté distintos pero no sé si los harán allí. Están de puta madre, pero los vi caros, de todas formas creo que hay truco y ahora os cuento.

Luego llegaron la cochinita y el molcajete. El molcajete es una especie de mezcla de todo servida en el mortero que usaría Thor para hacer ajoaceite con su martillo. Es un mortero rudo y viril de piedra negra porosa, seguramente tallado por alguien con barba. El caso es que el molcajete lleva carne en tiritas, chorizo desmigado, queso, y un aparentemente inofensivo pimiento rojo a un lado que está ahí como tomando el sol, en plan…holii.
El camarero nos advirtió de que ese hijo de perra era un chile habanero, y que si lo picábamos con lo demás íbamos a cagar fuego a presión como si nuestro culo fuera un soplete. Decidimos dejarlo a un lado (por ahora) y mezclamos el resto. Te traen seis tortillas, cada extra que pides son seis más y las cobran a un pavo. Ese dato está ahí. Al margen, os digo que esa mierda es deliciosa.

Ya empezábamos a ver borroso, pero le dimos caña a la cochinita. A priori también me parece caro que esa cazuelita valga 14 pavos, pero la verdad es que salen un montonazo de tacos, y el truco que os comentaba antes, es que hay que pedir poco porque te llenas mucho. A nosotros realmente nos sobró un plato. Seis personas comen tranquilamente con cuatro raciones de lo que sea, y ahí se equilibra el tema. La cochinita es…pues cochinita. El típico guiso de carne de cerdo desmechada con especias y cebolla roja encurtida por encima. Ya deberías haberla probado en algún sitio si no vives en un bunker. Está por todas partes.

Qué más, qué más…el atún picante. Estaba bueno, pero estábamos tan llenos que se quedó más de la mitad en el plato. Hablamos de una especie de ensaladilla rusa de atún pero sin patata y sin Rusia…no, espera, menuda comparación de mierda. Una especie de untable de atún, sí, iría más por ahí. Obviamente el tema pica, pero entre los jalapeños, el habanero y las salsas llega un momento que se te duerme la lengua y ya no sabes qué es lo que te pica, así que da un poco igual.

Terminamos con los tamales, que son como unas movidas de maíz, como una especie de pastelitos de sémola prensada rellenos, para hacer una idea. Por fuera van envueltos en una hoja, creo que de mazorca o plátano, y por dentro llevan carne y queso. Prescindibles. La cantidad de comida era absurda, pero aún así echamos el chile al mortero del molcajete y lo troceamos un poco a ver qué pasaba. Vale, esa mierda pica. No voy a decir que te anule como persona durante el resto del día, pero sí que te vas a acordar de ese chile y de sus muertos los siguientes cinco o diez minutitos ricos de tu vida, y probablemente al día siguiente sientas el ojo de Sauron.

103,90 euros entre seis, a 17,3 pavetes. El sitio está bien, mola para cenas así un poco masivas. Creo que le corresponde un okey con disparos al aire, siempre y cuando te mole este tipo de comida. Pasaos si buscáis un mexicano, yo seguramente vuelva.

Goza de amplio aparcamiento.

¿Qué dices, nano?